Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.
Antoine de Saint-Exupéry

Fernando Monzonís

¡ADIÓS A NUESTRO GRAN AMIGO, FERNANDO!

Ayer recibimos la noticia, Fernando Monzonís había fallecido!

Y esa noticia cayó sobre nosotros como una pesada carga, como una roca que aplasta, como un terrible sentimiento de claustrofobia que aturde y que aísla. Desde que, en la tarde de ayer, Rafael nos lo dijo, no hemos sido capaces de hacer nada salvo pensar en Fernando, recordar a Fernando y echar de menos a Fernando.

Lo conocimos en ese pequeño mundo ideal que nos fabricamos los aerotrastornados. Fernando, extraordinario como médico, como traumatólogo y como cirujano era, también, un magnífico piloto y un experto patrón de yate, aunque lo que mejor cabía decir de él, por lo que más se distinguía, era por su extraordinario amor a la vida. Tenía ansia por acumular vivencias y experiencias, por disfrutarlas, por gozar de su vivir... pescando bonitos frente a Benicásim o pilotando su Cessna sobre cualquier lugar de España... Amaba la literatura, la música, la buena cocina, los buenos vinos y la romería del Rocío.... Prefería el coñac al whisky y, sobre todo, le agradaba la charla con los amigos......de los que era un verdadero amigo, y ese hombre tan vital, hace unos tres años, comenzó a marchitarse. Una lesión de la columna, de la que se operó, tardaba en curar... tenía sus dudas, aunque estamos convencidos de que, como gran profesional que era, barruntaba lo que le ocurría. Finalmente, en marzo de 2015 nos dio la noticia: le habían diagnosticado una terrible enfermedad degenerativa que cae sobre nosotros atacando a los mejores... Desde entonces, poco a poco se fue apagando, y ahora nos ha dejado...

Siempre ha sido muy difícil redactar un texto con pretensiones elegíacas sin vernos obligados a caer en el tópico, pero lo cierto es, Fernando, que a los que te conocimos bien nos será muy difícil olvidarte y, como escribió Jorge Manrique respecto a su padre….

dio el alma a quien se la dio
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria;
y aunque la vida murió,
dexonos harto consuelo
su memoria

En tanto vivamos, Fernando, estarás siempre en nuestro recuerdo y, cuando nos reunamos allí contigo, en el cielo de los aerotrastornados, volveremos a reunirnos y a charlar de nuestras aficiones y nuestras pasiones..... de la buena música, de los buenos libros, de los buenos platos y los buenos vinos, de aeronaves y de barcos, de vuelos y de pesca..... y, tal vez, si tenemos suerte, podamos, desde una nube, tratar de pescar a los peces voladores...

Un abrazo, Fernando, y espéranos.

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